Perdóname Padre, porque he pecado… (Fanfic Ganador de Love is Blind)

19 Mar. 2019 ·  Siale Benoit

WARNINGS: Femslash/Incest/Unrequited Love

Fandom: Puella Magi Madoka Magica (Alternative Universe)

Pairing: Momo Sakura (Versión en la que Kyoko logra salvar a su hermana), Sayaka x Kyoko.

DISCLAIMER: Puella Magi Madoka Magica no me pertenece.

 

Perdóname Padre, porque he pecado…

 

Confiteor Deo omnipotenti, et vobis, fratres;

quia peccavi nimis cogitatione, verbo et opere;

mea culpa, mea culpa, mea maxima culpa

 

Momo Sakura, ya tienes quince años. Puedes ver cómo tu hermana ha hecho su nuevo camino, lejos de ti, a pesar de que te salvó de ese espantoso delirio de grandeza de tu padre.

Te mantiene alejada de todo aquello que la concierne y ahora se comporta de forma distante. Desde que sus familiares han fallecido en extrañas circunstancias, Kyoko ha decidido tomar cualquier trabajo y ahora es una de las jóvenes que bailan sensualmente en un caño y con muy poca ropa. Has ido un par de veces y sin saber que eras tú, hasta se ha desnudado. Llevas con orgullo, la medalla de ser su clienta favorita. Te ha besado en numerosas ocasiones de una manera tan sensual que han tirado las reglas de la casa a la mierda y casi terminaron acostándose frente a todos los que estaban ahí. La propina que le sueles dar, es lo que ganas vendiendo las porquerías religiosas de tu padre, esas que no quiso poner en una casa de empeño, aun cuando se estaban muriendo de hambre y ustedes no tenían más de seis y diez años para tomar las riendas de la horrible situación.

Kyoko apenas tiene diecinueve años y por conseguir el dinero para quedarse con su casa, hasta ha tenido que probar con la prostitución. Obviamente, el dueño de ese lugar la contrató porque tu hermana es hermosa y  el dinero que ella ha ganado es tanto, que prefirió seguir en el negocio aunque ya no se acuesta más con mujeres. Incluso se puede dar el lujo de hasta estar legalmente contratada. Ambas tienen cobertura social e incluso Kyoko paga la elevada cuota de tu secundaria.

Mittakihara, luego de semejante catástrofe gracias a la bruja Walpurgis, se ha convertido en una ciudad complicada; por lo que decidieron volver a Kazamino, su lugar de origen. 

Si hay algo que más o menos las conecta, es que han hecho el contrato para ser Mahou Shoujo y que tienen ideales y pensamientos fuertes de hacer justicia por mano propia, pero sólo si se trata de cuestiones personales. No darían su magia a nadie, por más que se muriera. Durante años, se mantuvieron optimistas mutuamente para no caer en desesperación y...

Pero ahora, lo que más te jode la existencia es que Kyoko está con esa idiota y hace  sus cacerías sin ti. Te deja relegada. La tarada a la que te refieres no es Mami, porque tristemente ha fallecido para salvarte de la bruja Walpurgis.

Es ella.

Ella, la que se ha interpuesto en su camino y  jodió tu existencia.

Sayaka Miki.

No es mala; de hecho, siempre intenta que tu hermana te incorpore en el grupo. Sin embargo, sientes celos, muchísimos celos de ese amor mutuo que se tienen. Instintivamente, tocas la zona de tu corazón. Ya no son humanas sino unos androides muertos que sólo sirven para cazar brujas… No obstante, sientes dolor porque te aferras constantemente a esa pequeña humanidad que se esfumó de sus manos cuando con inocencia diste tu alma para salvar a la chica que ahora no se encuentra más a tu lado.

Lloriqueas.

Los deseos que todas las niñas le hacen a esa rata blanca endemoniada, siempre terminan de forma torcida y ahora pagas los platos rotos.  La cruel manipulación y tu candidez, terminaron por alejarlas de aquellos que más amaban. Y ahora, tus desplantes y rebeldías, no lograron más que horrorizarla.

 Pasa que no puedes demostrarle que tus sentimientos son, lo que tu padre llamaría, enfermos.

Pero ya no te importa lo que él, desde algún oscuro rincón de tu mente, pueda llegar a opinar de ti. Has logrado reponerte de su imponente y depresiva forma de ser y de cómo las sumió en la más terrible miseria. Si no fuera por él, Kyoko no estaría desnudándose todas las noches en un club de señoritas, para que cientos de idiotas la miren desesperadas.

La verdad es que para tu edad, eres una joven hermosa. Cuando estás frente a un espejo, notas tus nuevas curvas, tus senos, tu cintura y tus piernas torneadas. Tienes un tono más claro en el cabello, Kyoko lleva un rojo tan furioso que parece venir del mismísimo Infierno. Cuando haces algún gesto, revelas el canino afilado y en punta, marca distintiva de los Sakura. Otra cosa que comparten es la fiereza de tus ojos. Los tuyos, ya hace mucho tiempo han perdido la inocencia que solían llevar.

Limpias tus lágrimas.

La coleta que sueles llevar, a veces hace que te confundan con ella y por eso te han regañado sentidas veces durante las clases. Tú asistes y ella se va a tontear con Sayaka. La verdad es que no entiendes por qué siguen estudiando. Jamás serán personas adultas. Jamás podrán tener una vida normal porque ya ni siquiera son humanas.

Todo tu bello cuerpo ha sido tocado, besado, mordido, lamido y hasta masturbado por tu hermana, sin saber realmente quién eras en alguno de esos pasillos secretos del club, donde las chicas le dan un trato especial a sus clientas favoritas. Amas cómo te toca, porque es la única manera que puedes tener un contacto erótico con quien debería estar prohibida moral y socialmente.  Ambas tienen la facultad de engañar a la gente a su antojo, porque entre las ventajas de haber hecho el contrato con Kyubey, la rata blanca; su habilidad para el camuflaje y la ilusión son imponentes.

Estás enojada. Hoy has decidido soltar tu cabello y hacer dos trenzas para llamarle la atención, ya que suele decirte que le encanta cómo te quedan. Quieres serle importante una vez más, así tengas que desnudarte, manosearla y dormir a su lado de esa manera.

Aunque la esperas, sabes que esa noche no volverá porque seguramente debe estar con Sayaka haciendo ya-sabes-qué.

Son los celos.

Esos sentimientos de porquería que te carcomen y pudren desde adentro hacia afuera.

Mientras estás metida en tus pensamientos, sorpresivamente, alguien abre la puerta. Ahí está ella. La persona que tanto deseas. Vuelve con un par de Grief Seeds [1]en su mano. Deja sus zapatos de tacón en el living de la casa que han heredado de sus padres. Se transforma una vez más y ese trajecito carmín de niña mágica que le queda pegado al cuerpo, no hace más que exaltar tu libido que debido a tu edad, parece estar acelerando e incrementándose a niveles desorbitantes. Sin decir una sola palabra, ya que estás ahora en la cocina, toma el vaso donde servías jugo y te confisca la  Soul Gem para limpiarla o algo así.

–Momo, Momo… –suspira. –Tienes la maldita manía de no asearla. Cuántas veces te dije que… Dios, no quiero pelear contra ti.

-Lo siento. –miras al piso.

Sin embargo, por alguna razón te mosqueas. Tomas tu Soul Gem y vuelves a la cama, dándole la espalda. Entierras tu cara en la almohada y quedas ahí, como sueles decir “encallada”.

Sientes la suave presión del colchón y te sobresaltas. Duermen juntas, pero hace tanto que no están así, que esto se siente completamente raro.

– ¿Sabes algo? –hace una pausa. – Sayaka…

– ¿Qué pasa con ella?

–Ha muerto.

La miras sin comprender.

– ¿Qué…?

–Se ha convertido en bruja. Su mejor amiga está saliendo con el chico que le gustaba, entró en desesperación y…

–Kyoko…

–La entiendo. Sé lo que es amar a alguien que no puedes… Lo sé en carne propia. –parece en trance. Mira hacia la nada y ni siquiera sus ojos carmesíes se centran en tu rostro. Acaricias su brazo para llamarle la atención y ella sonríe, como perdida en sus pensamientos.

–Lo siento mucho.

–No pude hacer nada para salvarla…

– ¿A qué te refie…?

–Llevo días enteros intentando derrotarla. –lame sus labios, pensativa y luego cierra sus orbes. Las lágrimas caen con libertad,  inspira y suspira, dolida. –Mi peor pesadilla era que viniera por ti… Sabe que eres mi punto débil…

–Kyoko… ¿Qué? ¿Por qué no me has dicho esto antes…?

–Quería protegerte.

– ¿Por qué? ¿Por qué? ¡Si te pasa algo yo…! ¡No seas tan inconsciente! ¡Dios mío, Kyoko! ¿Entiendes lo peligroso que es….? ¿Por qué? ¡Contesta, maldición!

– ¡Porque te amo! -la miras sin dar crédito lo que está diciéndote. – ¡Te amo, Momo! ¡Ya no sé cómo seguir callándolo! ¡Te amo! Te amo más de lo que correspondería hacerlo a una hermana. Te amo más de lo que debería…  Te amo como mujer, Momo Sakura… –calla su voz y mira hacia otro lado, mientras cubre su rostro, avergonzada.

Kyoko no suele decir las cosas que siente o piensa tan libremente frente a ti.

– ¿Por qué no lo dijiste antes? –Susurra, casi con la mente en blanco.

– ¿Hace falta que te lo diga? Me he acostado con todas las mujeres que requirieron mis servicios para darte una buena vida. ¿Te parece que no te amo? ¿Sabes las veces que te he masturbado y casi me acuesto contigo en el trabajo? –sonríe ladina. –No puedes engañarme, claro que sabía que eras tú…

Tus mejillas arden.

-¿Por qué….?

Kyoko sonríe.

Te besa la frente con amor, acuna tu rostro para seguir hacia los labios y luego, te aprieta contra su pecho, entre lágrimas.

-¿Quieres saber por qué? Porque hemos perdido años fingiendo que no sentimos esto… ¿Para qué? Para nada.  Ya nadie nos dirá lo que somos. Ya nadie nos señalará con el dedo… Nunca más…

-Kyoko…

Y entonces, sientes que la lanza que es su arma, termina de traspasar su Soul Gem.

Oh!

Cierto…

Hace mucho que te habías perdido en los laberintos de tu oscuro corazón.

Oyes llorar a lo lejos a Madoka, de seguro intenta atraerlas, pero es imposible. Homura seguramente no se lo permite.

Tomas con fuerza la mano de tu hermana y notas que ella sonríe, como si intentara infundirte valor en el momento de su muerte. No sientes dolor. No sientes nada.

Sólo una dicha descomunal.

-Te amo, Momo.

deo precor beatam Mariam semper Virginem,

omnes Sanctos, et vos, fratres,

orare pro me ad Dominum, Deum nostrum. Amen

FIN

 

[1] Semillas del sufrimiento o Grief Seed, es lo que sirve para limpiar las Soul Gem (Gemas del alma) y así, las chicas mágicas no mueren convirtiéndose en bruja.